domingo, 26 de abril de 2015

Cronica de la búsqueda del eremita

La montaña tiene ese desencanto muchas veces pensó Julián, harto de tanta piedra insensible al dolor de piernas; había ascendido y descendido por múltiples senderos en la montaña buscando la cueva donde habitaba uno de los últimos eremitas de la humanidad. Un hombre sabio, capaz de trasmutar un dolor en la mas radiantes de las felicidades.
Venia al encuentro del anciano cargado de preguntas y ansiedades; huía de una sociedad frívola, descortés, con personas ambiciosas, sin limites éticos para alcanzar sus metas económicas; con un gobierno déspota, paternalista con los mediocres, que había corrompido ideales, que apostaba a perpetuarse en el poder buscando impunidad.
Ese hombre que el buscaba casi con desesperación poseía el mas preciado de los dones; solo el podría, bastándole su palabra al pueblo impulsar una verdadera revolución pacifica, basada en la restauración de la ética y el amor por la justicia.
Pero las horas pasaban y no encontraba el sendero que lo llevase al encuentro de aquella persona que despertaba tanto temores en los mediocres funcionarios de su país.

(continuara)